"Algunas veces sí, Winston; pero otras veces son cinco. Y otras, tres. Y en ocasiones son cuatro, cinco y tres a la vez." ("1984", George Orwell)
domingo, 23 de agosto de 2015
Breve aroma a café
El crepúsculo enciende sus ventanas. La matiz me cuestiona las iris. Y yo dudo y me enternezco. Sé que aún no todo está definido. Acaricio las vísceras de las ideologías bajo mis indefinidos brazos. Las podré dejar caer como gotas de lluvia ante todos aquellos primates quiméricos. Caminan como persiguiendo sus palabras. Ya la suntuosidad del vapor seduce mis fosas nasales. Los colores empalidecen como si lo existente hubiese sido cuestionado. Negra vorágine de control temporal. Viles los segundos que rebanan esta comunicación líquida con el café. Presentaré una tórrida querella ante el Palacio de Justicia. Quizá devuelva la vida a los colores.
martes, 19 de mayo de 2015
No hay dinero
Cuarenta tres soles indicaba la cuenta que el mozo le pasó con cierto aire inquisidor. Probablemente, sospechaba de su recorrido turbulento por los demás restaurantes. Las arterias de sus ojos no osarían tolerar un "pero". Humberto tuvo que explicarle que había olvidado su billetera en su departamento y que él podría dejar empeñado algún objeto de valor. El mozo, sin dubitar, llamó a su compañero y lo tomaron por los brazos para llevarlo a la cocina. Una vez dentro, una decena de empleados se tropezaban, se apuraban, se desplazaban al ritmo de las cucarachas que también hacía su trabajo del día. Humberto al saber de antemano qué le esperaba, salió a toda marcha hacia las calles. Corría como una vicuña macho. Un grupo de mozos lo correteaba con ciertos utensilios en la mano. La superficie de un cuchillo para carnes resplandecía ante los rayos del sol. Humberto, dobló a la derecha, dobló a la izquierda, cruzó diagonalmente el parque y por fín pudo alcanzar a meterse en una bodega. Dicen que algunas coincidencias son crueles. El dueño de la bodega era el hermano del dueño del restaurant al que Humberto había hecho la misma jugada. Un diario que estaba por ahí, "El Trome", lo caracterizaba como "el pendejo de los restaurantes". César, el bodeguero, comparó ambos rostros y decidió retenerlo con una gaseosa Inka Kola. El vejete sacó un cuchillo Record y decidió hacerlo. Le incrustó el utensilio en la espalda. Cada centímetro que avanzaba era un in crescendo para el deleite de César. Son pocos, muy pocos los que vieron lamer el cuchillo al bodeguero mientras sonreía para sí.
sábado, 16 de mayo de 2015
Trabajar por el Perú
No quiero ser un peruano extranjero dentro de mi propio país.
No quiero afirmar categóricamente que el Perú está jodido. Jodidos están los peruanos que piensan así.
No quiero que el individuo peruano crea religiosamente que no hay nada ya por hacer.
No quiero observar a Lima como un continente lejano del Perú.
No quiero enterarme sobre la matanza entre peruanos mientras los grupos internacionales de poder se cagan de risa (de nosotros) en sus oficinas.
No quiero cruzarme con desmontes de basura desperdigadas sobre la urbe. Aquello indica la entropía de nuestras cabezas.
No quiero admitir que tenemos círculos de intelectualoides hipertróficos que babean por el extranjero mientras las papas queman en sus narices.
No quiero matanzas entre campesinos y policías por la lucha del valor de la tierra. Eyaculemos sobre el capital internacional con mayor inteligencia racional y emocional. Que el campesinado arequipeño discierna el discurso podrido de los lobos regionales y de los promineros.
No quiero ver niños bombardeados con entretenimiento esclavizante para que luego sean resondrados por madres ballenescas por no rendir eficazmente en las fermentadas escuelas.
No quiero seguir pensando dentro de una burbuja aislante mientras fuerzas ocultas nos follan por el trasero.
No quiero solidaridad.
Queremos compromiso individual Compromiso como los dedos de una mano para el manipuleo de las cosas.
Saquemonos la mierda a nosotros mismos, la revolución social no está en Lenin, Marx, Mao Tse Tung, Engels, Rawls entre otros sino en nosotros mismos. Recordemos, el cuento nos lo cuentan diferentes lobos de distintas maneras. ¡A pensar por cuenta propia se ha dicho! Derrumbemos la burguesía mental que yace en nosotros. ¿Cómo darse cuenta de que padecemos de burguesía mental? Cuando preferimos ver los chismes de la farándula y de la politiquismo sonsonete a voltear para saber que piensan los niños.
Degollemos nuestra ignorancia, decapitemos nuestra alienación, descuarticemos nuestra inasividad, nuestra anomia. ¡Carajo! ¡Qué viva nuestro país! (si, es cliché, ¡pero qué chucha!)
No quiero afirmar categóricamente que el Perú está jodido. Jodidos están los peruanos que piensan así.
No quiero que el individuo peruano crea religiosamente que no hay nada ya por hacer.
No quiero observar a Lima como un continente lejano del Perú.
No quiero enterarme sobre la matanza entre peruanos mientras los grupos internacionales de poder se cagan de risa (de nosotros) en sus oficinas.
No quiero cruzarme con desmontes de basura desperdigadas sobre la urbe. Aquello indica la entropía de nuestras cabezas.
No quiero admitir que tenemos círculos de intelectualoides hipertróficos que babean por el extranjero mientras las papas queman en sus narices.
No quiero matanzas entre campesinos y policías por la lucha del valor de la tierra. Eyaculemos sobre el capital internacional con mayor inteligencia racional y emocional. Que el campesinado arequipeño discierna el discurso podrido de los lobos regionales y de los promineros.
No quiero ver niños bombardeados con entretenimiento esclavizante para que luego sean resondrados por madres ballenescas por no rendir eficazmente en las fermentadas escuelas.
No quiero seguir pensando dentro de una burbuja aislante mientras fuerzas ocultas nos follan por el trasero.
No quiero solidaridad.
Queremos compromiso individual Compromiso como los dedos de una mano para el manipuleo de las cosas.
Saquemonos la mierda a nosotros mismos, la revolución social no está en Lenin, Marx, Mao Tse Tung, Engels, Rawls entre otros sino en nosotros mismos. Recordemos, el cuento nos lo cuentan diferentes lobos de distintas maneras. ¡A pensar por cuenta propia se ha dicho! Derrumbemos la burguesía mental que yace en nosotros. ¿Cómo darse cuenta de que padecemos de burguesía mental? Cuando preferimos ver los chismes de la farándula y de la politiquismo sonsonete a voltear para saber que piensan los niños.
Degollemos nuestra ignorancia, decapitemos nuestra alienación, descuarticemos nuestra inasividad, nuestra anomia. ¡Carajo! ¡Qué viva nuestro país! (si, es cliché, ¡pero qué chucha!)
domingo, 3 de mayo de 2015
Catalina
Hembra de ojos sinceros
grandes como puquiales
hermosos para hurgar
monopolio de la mirada
Hembra de lacio cabello
atrevido como un río
torrente para el sembrío
meandros solemnes.
Hembra de cuerpo sedoso
dulce como un verso
ajena para las estaciones
capturaste nuestro Intihuatana.
Hembra de frágil temple
brillabas como un rubí
abrazabas como un gorrión
fingías como una Catalina.
grandes como puquiales
hermosos para hurgar
monopolio de la mirada
Hembra de lacio cabello
atrevido como un río
torrente para el sembrío
meandros solemnes.
Hembra de cuerpo sedoso
dulce como un verso
ajena para las estaciones
capturaste nuestro Intihuatana.
Hembra de frágil temple
brillabas como un rubí
abrazabas como un gorrión
fingías como una Catalina.
lunes, 13 de abril de 2015
Ranking Progresivo
Elaboro una lista con tres obras de rock progresivo que se debe oír según mi humilde opinión. Puede ser criticada lo cual resultaría saludable de algún modo. Por cierto, no voy a recomendar a los dinosaurios del género porque como se sabe se caería en el reduccionismo imbécil e insensato. Son obras que deben recuperar la esencia de la música como arte. El arte como una manifestación que piensa y abre discusiones en la sociedad de nuestro tiempo y nuestro espacio. En fin, la lista que dejo enumerada no sigue un criterio preferencial. Puede ser escuchado en cualquier orden:
2. SEVEN IMPALE - "City Of The Sun"
3. ORDINARY BRAINWASH - "#I'm Not Addicted"
Los comentarios sobre éstos álbumes proliferan en internet. Por ello, lo mejor es que cada uno se tome el trabajo de degustar los hipervínculos y sacar sus propias conclusiones.
Recordarla no es productivo
Miles de veces se puede recordar cómo te miraba con aquellos ojos lúcidos de júbilo mientras la deleitabas con tus chistes mundanos. Cada una de ésas veces nunca tuviste reparo en lo que se escribía en los periódicos ni lo que sucedía en los sectores marginales de una Lima heterogénena y aplastante (si te contara por lo que pasó mi hermano mayor). La dosis del día: asesinaban a una madre de familia junto a sus tres hijos, un corrupto interceptaba la llamada de la primera dama, la primer ministro solicitaba un voto de confianza ante el congreso (!), habían abaleado a un humilde empresario de calzados, un deportista había ganado la medalla de oro en Europa, el cabeceo del MEF con su cantaleta del crecimiento económico entre otras comidilla de amarillistas. Ella o, por lo menos, su imagen digital en los archivos JPG de tu laptop invadían tu sensibilidad social. Recuerda que Ciro te pregunto que cómo se podía concebir desplazar el amor a la humanidad hacia una sola persona. Es decir, a ésa linda muchacha. Valgan verdades, aquella chica que te tenía dominado era tan dulce que nuestros instintos básicos entraban en dormancia. Verla era dejar de pensar mediante palabras. No había nada más que decir. Era la tan ansiada felicidad. Pensar en palabras es seguir inconforme con nuestras rutinas. Recordamos aquella vez en que ella se despidió de ti mientras asaltaban a un joven y ni te percataste que eras tú mismo. Por haberte ayudado, casi nos atropellan en plena batida. Es cierto, su sonrisa podía frenar el tiempo en que las pobres familias de los asentamientos humanos se envilecen por no tener hacia dónde escapar de la realidad. Todo huele a realidad en ésos lugares. Lo corroboré cuando elaboraba mi tesis sobre parámetros sociométricos en los asentamientos humanos del Cono Norte. En fin, su caminar al retirarse con aquella altivez de aristócrata pero sin el atavío de las marquesas francesas del siglo XVIII, nos enamoraba o al menos nos agradaba. Y tú eras el más sufrido por ello. Sabemos que los tiempos ya no volverán, no tiene caso ni racionalizarlo. Lo que no volverá, no se piensa, se vive hasta que poco a poco se extinga. Quizá nunca más la volveremos a ver pero no creo que sea el fin del mundo. ¡Ella ya murió! Los periódicos y su fango sensacionalista nos permite tomar partido por nuestra comunidad. Sabemos que hay mucho por hacer y otorgar a este país mientras vivamos. No dejes que la tristeza gratuita y burguesa te devore el futuro. El amor absoluto hacia ella déjalo desembocar hacia el mar de la humanidad. Tú pensabas que eras superior a ellos porque sabías más. Te sentabas al lado de la ventana de tu undécimo piso para observar a las personas vivir sus vidas como si fueran nematelmintos asquerosos. Te alucinabas un boato de la élite del conocimiento. Sin embargo, tu dormitar y tus amaneceres en tu cuarto denotan tu derrota. Quizá ella pudo haber sido la única que te entendió pero no es justificación para que rechaces la beca a Bélgica que te ganaste. Sé que es difícil asimilarlo. Tú dirás: ¡Si estuvieras en mi piel! Oye, mírame, hay personas aplastadas por la urbanidad que buscan con anhelo algo por masticar dentro de los tachos de basura. Son los únicos lugares honestos. Y hay locos en las calles. ¿Sabes por qué? Porque no soportan el flagelo de su realidad. No hay escape. No hay esperanza. ¿Qué queda? Volverse locos. Si, locos, para poder soñar con algo mejor, para soñar que no se necesita ni de agua ni de comida ni de amor. Una vez insultaste a uno de ellos mientras te mofabas que eras feliz con ella. ¡Ahora mírate zonzo! ¡No eres más que un parásito de tus padres! Sal hacia afuera. Yo sé que la vida es una mierda y que nos importa un pedo lo que los psicólogos de alcantarilla te puedan decir. Pero mira, no obstante, en la mierda de la vida radica su grandeza. Aún tenemos que hacer en el tiempo que se nos ha concedido para vivirla. El amor que sentías por ella está solo en tu mente. Las estrellas pueden ser testigos de que nada es eterno. Las más bellas ejemplares de la constelación de Orión van a extinguirse. Algún día vas a morir tú también. ¿No quisieras dejar algo en este país por lo menos? Cada segundo es un látigo de la muerte lamentablemente. ¡Pero, date cuenta! Si avanzas al ritmo de los segundo el látigo será menos doloroso o quizá no lo sientas. Toma ésa hacha de una vez y deja de vagabundear por el Metropolitano. Asesina a aquel violador de niños que sabes bien en dónde radica y al cual juraste suprimir. Oye, huevón, recuerda esto:
En este mundo donde el silencio de Dios quiebra, el hombre tiene el deber de tomar la palabra.
sábado, 11 de abril de 2015
Laboratorio del Dolor Popular
Hombre que almuerza su sustantivo
hombre que hilvana mal el tiempo
hombre que respira el clima lascivo
hombre que anhela la lágrima del viento.
Y cantemos:
Su sonrisa, un tono
su recuerdo, un contrapunto
su cabellera, una sonata
su cuerpo, una sinfonía
Conclúyeme:
Quema mis adjetivos suspendidos
y arroja las cenizas a tu pronombre.
hombre que hilvana mal el tiempo
hombre que respira el clima lascivo
hombre que anhela la lágrima del viento.
Y cantemos:
Su sonrisa, un tono
su recuerdo, un contrapunto
su cabellera, una sonata
su cuerpo, una sinfonía
Conclúyeme:
Quema mis adjetivos suspendidos
y arroja las cenizas a tu pronombre.
Distopía en La Menor (Ficción Salvaje)
Érase una vez, remontándonos hacia el lejano año 2112, en que los hombres (Homo sapiens sapiens) habían despertado del sueño de la realidad histórica desde que inició una undécima guerra mundial. De ahí surgimos nosotros los Newajenos. Eran tiempos de capitales "nube", deudas financieras poliestráticas, neoliberalismo intesivo dirigida por la suprema banca china, alimentos peletizados con sabor a proletariado, gobierno fiscal de multinacionales chinas, viviendas subterráneas, enamoramiento virtual a precio popular, agricultura en rascacielos y todas aquellas cosas de las que aún guardo un cierto interés. Mi abuela solía contarnos acerca de la belleza disciplinaria y racional de aquellos tiempos. Felizmente todo ello está guardado en la "memoria colectiva" de la central de Wikipedia Sources S.A. Ahí tienen monopolizado todo lo que necesitamos conocer. ¿Para qué más? Cuentan, no sé si será cierto, que existían libros a base de papel. ¿Qué idiotez, no? ¡Por éso se habrán extinguido los árboles hace más de 70 años! No sé porque la historia menciona que alguna vez se preocuparon por la densidad forestal en lo que se conoce ahora como la sabana del Brasil. Pero miren. si es tan práctico ver las palabras en esta superficie de metano mientras yo pienso. Como había mencionado antes, la humanidad había despertado del determinismo histórico y de todas ésas cursilerías sobre progreso, desarrollo sostenible, ciencia, tecnología, riqueza, productividad, competitividad sonaban realmente absurdas en un planeta que parecía un basural y a punto de desaparecer para siempre. ¡Verdad! ¿Cómo habrá sido el planeta Tierra? Este lugar en el que vivimos es algo frío y rocoso pero así vivimos decentemente. Afortunadamente, emanamos luz radioactiva desde nuestras manos para iluminarnos porque ya no aparece el Sol que dicen que iluminaba hace años. Dicen que la Tierra alguna vez fue de color azul (símbolo de la melancolía) por la gran cantidad de agua que yacía sobre su superficie. Era de un color que nunca hemos visto como tal, del cual, solamente tenemos cierta idea abstracta.
(Elaboración propia, 2182)
lunes, 6 de abril de 2015
Dejemos de leer
Dedicado a la Feria de Libros
"Amazonas"
Dicen que leer es un acto honorable para las "buenas costumbres" de un país. ¡Ah! y para forjar seres humanos (para ellos, aún no somos seres humanos). Dicen: motiven la lectura a los niños y a los adolescentes para el bienestar de la sociedad. Ellos son el futuro de nuestro país suelen maullar. Solo así podremos vivir en un mundo más armónico (pían). En fin, todas las sentencias anteriores me parecen que lustran una pulsión de colonialismo eurocentrista o de pensamiento occidental. Hasta me duelen los ojos de leer tanta mercadotecnia sensibilista. ¡Necesito unas gotas para la deshidratación ocular!
¿Cómo se puede concebir que los países del primer mundo (los más leídos) hayan desatado los más catastróficos genocidios? ¿Alguien dijo Alemania? ¿O Francia? ¿Escuché Rusia? Las ideologías que han elaborado los más conspicuos intelectuales han sido o mal entendidas o deformadas en su defecto por ideologos revisionistas. Yo los llamo aves de rapiña. ¡Vamos! No podemos caer en la ingenuidad de que todos los miembros de un partido, un movimiento, una banda o un país persigan el mismo objetivo. Eso nunca ha sucedido. La individualidad no es más que un acto que se construye desde el plano social. Y es al plano social donde deberá dirigirse, caso contrario, degeneraría en misantropía o la mala fe existencial. Caso ilustre de Stalinistas, Franquistas, Peronistas, Fascistas, Nazistas y otros estridentes istas.
Volviendo a lo sustancial, ¿Para qué leer? ¿Leer para ser mejores personas? ¿Un niño puede ser mejor persona cuando por azar se cruce con libros sobre conquistas, colonización, tecnología y ciencia cuyas editoriales son el bebe gordo de un pensamiento occidental que sofoca pensamientos alternativos? Digo yo: Un libro escolar que los padres de familia no pueden pagar por su alto costo debido a que pertenece a una editorial transnacional, ¿no es un indicador de elitismo? Y lo peor de todo, pagar una alta suma de dinero para libros cuyas ideas suprimen el pensamiento autónomo. Llamenle latinoamericano o como mejor suene ¡Qué derroche de dinero! Y para llorar o matarse de risa: aquel libro va a ser vendido como artículo de segunda mano en ferias que pululan en el centro de nuestra metropolis.
Por todo ello, quiero aclarar que no quiero erosionar el valor de la lectura en sí misma. En todo caso, quiero desinflar el orgullo que siente todo acumulador de conocimientos, todo vertedero de romanticismos europeos, ilustraciones burguesas, tecnología americana, el elitismo rancio del buen lector. Leamos para otorgar, para ceder, para esculpir libros y producir pensamiento autónomo. Es momento de crear. Nuestro país y nuestro continente necesita más pensadores que dejen la academia elitista (universidades, librerías snob) para derramarse hacia los cántaros populares. No cebemos nuestros libros (de nuestra sangre) para ser bienes de lujo traducidos en n idiomas. Ordeñemos nuestro intelecto para salir de los multidimensionales problemas que nos atañen como peruanos.
lunes, 23 de marzo de 2015
Sophie
| O a veces somos como ambos. |
--"Roberto me llega al pincho. Leo este relato que el podría considerar un diario pero no es más que una sucia difamación."--pensó Humberto Jáuregui Ochoa.
--Oye, ¡déjame terminar pues!--atestó Roberto Lagos Huidobro.
--Ya, si bien mucho de lo que dices es cierto, siento que es una prosa muy seca y grotesca le falta un toque de sensibilidad. Mira que es para mañana. Eres una mierda, oe.--repuso Humberto.
--Ya toma el papel, dale tu tan hermoso final, ¡impotente! ¡Ja ja ja ja ja ja ja ja!--exclamó Roberto.
--Te aprovechas, todo por que TÚ le vas a dar este papel a ésa maldita de Katty--dijo Humberto. Bien, aquí finalizaré el relato a mi modo:
Y las calles se devoraban a sí mismas mientras el desgarro propio de Humberto se configuraba como combustible metafísico de un futuro asesino en serie. La historia universal de un crimen pasional, que no finaliza aquí ni comienza en este antro, se está desarrollando. Respira desagradablemente por sí misma. Solo él sabe cuantos fueron años de pérdidas emocionales, intentos fallidos, ¡quién sabe! Todo tiene un cargo emocional. Se dependerá de quién lo filtre. Hay momentos en deseo manifestar con palabras mis vivencias de modo lúdico. Todo de confunde en este momento. Ya no soy yo. O soy el lector. O soy el narrador que presentaba nuestros diálogos. O soy nadie. Ya no soy Roberto y luego no soy Humberto. Ya no sé la verdad. Ya no hay más hipocresías. Algunos somos como Humberto y a veces como Roberto. O a veces somos como ambos...¿no, Sophie?
Lima, 2015
martes, 17 de marzo de 2015
domingo, 15 de marzo de 2015
Incinera el fuego
Amplio valle de nostalgia estéril
me invade el vértigo de la espera
ya no veo hombres, solo proyectos
mis sustantivos han caído en lo vil.
Un santuario para mi alma vil
jugar a incinerar el fuego
de los ayeres y de los mañanas
nada de imágenes para abril.
Entre dos hemisferios he de ubicarme
ninguno puede aprisionar mi angustia
el olor, el color, el tenor y el dolor
se han fugado al universo gendarme.
La nada infesta mi posición aquí
soy carne que se devora cada segundo
tiempo que gotea salvajemente
tu silencio es motor para ti y para mí.
Incrusta tu rosa en mi carótida
y mi sangre respira apátrida
calor que me iza la señora voluntad
jugar, besar y joder para la eternidad.
me invade el vértigo de la espera
ya no veo hombres, solo proyectos
mis sustantivos han caído en lo vil.
Un santuario para mi alma vil
jugar a incinerar el fuego
de los ayeres y de los mañanas
nada de imágenes para abril.
Entre dos hemisferios he de ubicarme
ninguno puede aprisionar mi angustia
el olor, el color, el tenor y el dolor
se han fugado al universo gendarme.
La nada infesta mi posición aquí
soy carne que se devora cada segundo
tiempo que gotea salvajemente
tu silencio es motor para ti y para mí.
Incrusta tu rosa en mi carótida
y mi sangre respira apátrida
calor que me iza la señora voluntad
jugar, besar y joder para la eternidad.
viernes, 6 de marzo de 2015
Me imagino...
Me imagino en el Reino Unido en el que podré contar los muertos que han alimentado al Támesis.
Me imagino en Chanchamayo rozando mi piel con la de seiscientos sesenta y seis jovencitas vernaculares.
Me imagino estudiando filosofía en mi oficina para lanzar una bomba atómica de palabras mediante mi único ensayo sobre la no-realidad.
Me imagino en un planeta superpoblado por personas como Mersault, Roquentin, Castel, Linacero y otros helmintos más en un día de sol intenso.
Me imagino ofreciendo un discurso interminable en el que cada palabra marginal a entonarse invite a cada asistente a la tumba.
Me imagino viendo una revolución a los cimientos del capitalismo por parte de las vendedoras de comida al paso.
Me imagino una Biblioteca de Babel en el medio de un prostíbulo como redención de la vida.
Me imagino con una atmósfera de Van Gogh adaptada al paisaje de los fundos ganaderos de vacas lecheras.
(...continuará)
Me imagino en Chanchamayo rozando mi piel con la de seiscientos sesenta y seis jovencitas vernaculares.
Me imagino estudiando filosofía en mi oficina para lanzar una bomba atómica de palabras mediante mi único ensayo sobre la no-realidad.
Me imagino en un planeta superpoblado por personas como Mersault, Roquentin, Castel, Linacero y otros helmintos más en un día de sol intenso.
Me imagino ofreciendo un discurso interminable en el que cada palabra marginal a entonarse invite a cada asistente a la tumba.
Me imagino viendo una revolución a los cimientos del capitalismo por parte de las vendedoras de comida al paso.
Me imagino una Biblioteca de Babel en el medio de un prostíbulo como redención de la vida.
Me imagino con una atmósfera de Van Gogh adaptada al paisaje de los fundos ganaderos de vacas lecheras.
(...continuará)
jueves, 5 de marzo de 2015
XXVI
Sinestesia que agota su definición,
parvada de emociones cacofónicas,
dama universal de tul negro,
que saqueas toda ubérrima punción.
parvada de emociones cacofónicas,
dama universal de tul negro,
que saqueas toda ubérrima punción.
viernes, 27 de febrero de 2015
Ad Libitum
...Mahler, Debussy, Ravel, Penderecki, Beethoven son combinaciones de letras para denominar seres trascendentes que han negado (o determinado) infinitas contingencias para significar solo una, la de cincelarse como robustos instrumentos de la música. Cada tecleo de Debussy transtorna sutilmente nuestro ritmo cardiaco para resignificar nuestra ingenua fisiología con aquellos Livres. Aquella diplomacia emocional que entrelazamos con la audición de una obra mientras nuestros tejidos yacen su masa en un tenue mueble a la par que nos conduce a una estratósfera catártica. Quizá un poemario de Heraud pierda el equilibrio de su centro gravitacional y choque con el suelo mientras irrumpa la agresividad del brass section de la 9na Sinfonía de Beethoven. O quizá la fotografía de ella salga de la pared de mi muro, como quien escapa de un asesinato de manera cautelosa, al son del Cuarteto para Piano en La Menor de Mahler. Y yo no sé...quizá..., quizá lo sepa este petit haut de anisado.
Au revoir...
jueves, 26 de febrero de 2015
Historia universal de la danza
La avenida extiende su vientre para dar pie a la danza acaparadora de las masas. Sus luces se configuran como el reencuentro o la conexión con el mundo (¿quizá con el prójimo?). Ya ellos no acarician el anhelo de individualidad. Por ello, cuando Dios da un pestañeo, Beelzebub aprovecha para finiquitar su lienzo. En ella, podremos deleitarnos con las danzas que ha engendrado el mundo a lo largo de su historia...
Un pretérito limeño
Y los gallinazos merodeaban el tiempo
y las ninfas extrovertían sus cuerpos
y su ausencia gemía su presencia
mientras la agonía del pretérito traza el segundo.
y las ninfas extrovertían sus cuerpos
y su ausencia gemía su presencia
mientras la agonía del pretérito traza el segundo.
miércoles, 25 de febrero de 2015
Gota filosofista
Qu'est-ce que vous faites dans la vie?
L'étudiant du français
Soy. Estoy, Tengo. Me acompaña una computadora portátil en esta fría noche. Leo las palabras que estoy redactando en esta nueva entrada de mi blog. La pequeña raya intermitente simboliza el ritmo del devenir de mis ideas. No sé exactamente cuál es el tema que voy a tratar pero tengo presente una ambigüedad. O mis ideas se arrojan sobre esta pantalla o la realidad la aprehendo de un modo concreto. No lo sé en verdad ni se me presenta interés alguno en saberlo.
Cuando tipeo las palabras me encuentro como si fuese una anciana que teje una prenda que quiere regalar a su nieto que la acaba de visitar. Ella sabe que él se va a retirar pronto o que ella lo hará. Sin embargo, ella quiere darle un presente al niño pequeño. Quiere constituir una afirmación de la relación entre ella y él para significarse. Me parece imperiosamente necesario pero no moralista.
Es increíble, señores míos, como sigo escribiendo sin saber a dónde voy. Con gran frecuencia, intuyo que yo no doy a significar una posibilidad no afirmada en mi conciencia (cual ente creador) sino que las palabras van configurando quien soy o seré en un contingente discontinuo. Es decir, cada ciertos periodos, un nuevo yo emerge de mí y se constituye mientras el sufrimiento vuelve cual hijo pródigo en mi maquinaria de ideas.
Como ustedes observarán, ya voy redactando cuatro párrafos. La escritura es algo que he querido asimilar como una gruesa manifestación de mi persona. Mi devenir ha desviado ése proyecto. Ahora, si ahora, siento que la fuerza, en ése entonces embrionaria, es ahora una fuerza en crecimiento constante. Necesito escribir. Si sigo así, posiblemente llegue a concretar la publicación de algún libro. Mi esencia como existente.
Veo las negras teclas de mi portátil. Se sienten suaves al golpe de las yemas de mis dedos. A veces no comprendo como he internalizado el orden de las teclas para formar las palabras, los sintagmas, las oraciones y los párrafos. Quiero finalizar mi entrada comentando que necesito leer la obra Ser y Tiempo de Heidegger.
P.D. Mientras escribo esto la coyuntura nacional e internacional se sucede y es sucedida. Existe la necesidad de unir la individualidad y la colectividad. El marxismo y el existencialismo. Amén.
martes, 24 de febrero de 2015
Metropolitano
No es la prosa que prometí en el post anterior mas será un ocurrente aperitivo para los que gusten de las lecturas existencialistas. ¡Pasen adelante!, siéntanse cómodos:
Fuente: LAMULA.PE
ADVERTENCIA: Pueden presentarse errores ortográficos que pasaron desapercibidos por ignorancia.
-Amigo, ¿tienes hora? -se dirigió hacia mi un parroquiano.
-...si, ...son las ocho. -le respondí violentamente.
No quise continuar la conversación porque mi sensación de absurdo emanaba de mí como un gas mostaza. Y cuando me daba cuenta del gas mostaza no me sentía ya en mi posición en el tiempo/espacio. Cubría por doquier la estación del Metropolitano. Los rostros perdían su existencia junto con la mía, sin embargo, me sentía unido a ellos en cuanto que eramos una nada. Éramos una gran masa.
Esto suele pasarme cuando la noche cae como una alfombra sin pedirme permiso. Aquellas noches se ofrecen para recoger mis recuerdos de manera violenta. ¿Qué puedo hacer contra ella? Mis pasos aceleran mi caminata pero no puedo huir de ella. Oh, volviendo al asunto anterior (si, mejor narraré por donde empecé) aunque sienta algo de escalofríos por la espalda. Recuerdo que...recordar es un verbo que me incita a filosofar en balde pues sé de antemano que no conseguiré algo significativo recostado en la oscuridad de mi cuarto. Bueno, demonios, recuerdo que la línea "B" demoraba en llegar. Observé que una copiosa muchedumbre respiraba rítmicamente al unísono. Aparecía como un todo con vida propia. La sustitución progresiva del oxígeno por el dióxido de carbono sucedía de modo discontinuo tal como mi existencia en medio del gentío. Quizá creas que soy un misántropo, un freakie o un lector acérrimo de Camus. Me tiene sin cuidado. Sé que mis acotaciones interrumpen tu lectura pero no lo puedo evitar. Créeme. Ya, sentía que se me denegaba el derecho a respirar. Sólo yo sé cómo mi instinto animal iba a erupcionar. Ya me imagino saliendo en el noticiero de algún canal de pacotilla por la mañana: "Varias personas son asesinadas de un hachazo por un joven en la Estación Angamos del Metropolitano".
Cuando estuve a punto de desenfundar el hacha de mi mochila, el bus llegó como un arcángel salvador. Me asusté de la impredecibilidad del momento. Subí torpemente al bus, intenté acomodarme mientras el arcángel prosiguió a toda velocidad. Mi visión se apagó o se desconectó como es habitual. Por momentos llegaba a perder el significado de las cosas que me rodeaban como si yo fuese un recién nacido. Sentía que veía todo por primera vez y que mi yo se diluía agitadamente. Cuando tomé conciencia, escuché palabras vulgares y sórdidas en la parte trasera del bus. Una familia o una pandilla de personas hablaban sobre una épica borrachera en la hato de un tal Quispe. Reconocí a una niña perfectamente acoplada a la situación. Presentaba la grosera idiosincracia de sus familiares pero sus ojos tristes clamaban ayuda aunque no buscaban a alguien en particular. Mi mente se iba a desconectar nuevamente a no ser por el cachetadón que le propinó el hombre del clan a la niña en cuestión. Me quedé mirándola pero la moral no se me asomaba. ¿Cómo podía explicarse ello? Era como escuchar lo que intenta comunicar un mercanchifle. Lo que me impresionó fue el ruido compacto mas no el acto violento per se. Los segundos siguientes ahogaban el momento.
Volvía a desconectarme hasta que el "permiso" de una elegante mujer, que entraba al tórrido bus, me volvió en sí. No, no era despampanante pero tenía un buen gusto al vestir. Un pantalón negro como el velo de la muerte, un calzado sensual pero discreto, una fina blusa celeste que cubría sus pechos y una linda cartera. Me quedé viéndola plácidamente hasta que, repentinamente, la vi fragmentarse ante mí. Llegué a observar su piel, sus comisuras, sus tejidos, sus células, sus organelas. ¡Pero qué diablos! Sudaba, si, recordé sudar, mientras veía cómo las mitocondrias de sus células respiraban, cómo los ribosomas sintetizaban las proteínas, cómo su ADN se replicaba entre otras cosas más. Los electrones se transferían entre los aminoácidos anfóteros que constituían sus cabellos. ¡Madre mía! todo era como una sórdido cortometraje de David Lynch. No quiero ni mencionar como el ácido clorhídrico degradaba las proteínas en su jugo gástrico. Oh, me había dado una jaqueca insoportable. Volví a abrir los ojos y noté que ella me miraba impávida. Ni bien llegamos a la estación Caquetá, ella no dudó un momento en bajarse. La pequeña burguesa había huido. No pude contemplar su perfil.
No puedo explicar como mi vida se da por episodios y de manera discontinua. A veces veo demasiado detallado y pierdo la esencia. A veces veo demasiado panorámico y pierdo la existencia. Las bocinas de los vehículos manifestaban su descontento allá abajo mientras yo reposaba en mi alcoba leyendo Fenomenología del espíritu de Hegel y escuchando al Titan de Gustav Mahler. Oh no, no otra vez, aquí viene de nuevo, me estoy desconectando...
lunes, 23 de febrero de 2015
La fibra humana o la pasión por lo intangible
Quiero compartir contigo, por medio de un poema jammin' a la brisa de medianoche, una introducción retórica de este nuevo blog. Una prosa elefantiásica sobre él, está incubándose. Crucen los dedillos.
La celeste llama de tu olvido
y la danza de tu indiferencia
han lubricado esta fibra humana
y las ganas de jugar con palabras.
El tórrido hálito del verano
y la vasta angustia sartreana
sellan los minutos necesarios
para la expresión detonante.
La celeste llama de tu olvido
y la danza de tu indiferencia
han lubricado esta fibra humana
y las ganas de jugar con palabras.
El tórrido hálito del verano
y la vasta angustia sartreana
sellan los minutos necesarios
para la expresión detonante.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

