domingo, 23 de agosto de 2015

Breve aroma a café

El crepúsculo enciende sus ventanas. La matiz me cuestiona las iris. Y yo dudo y me enternezco. Sé que aún no todo está definido. Acaricio las vísceras de las ideologías bajo mis indefinidos brazos. Las podré dejar caer como gotas de lluvia ante todos aquellos primates quiméricos. Caminan como persiguiendo sus palabras. Ya la suntuosidad del vapor seduce mis fosas nasales. Los colores empalidecen como si lo existente hubiese sido cuestionado. Negra vorágine de control temporal. Viles los segundos que rebanan esta comunicación líquida con el café. Presentaré una tórrida querella ante el Palacio de Justicia. Quizá devuelva la vida a los colores.

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