Este blog renacerá de las cenizas.
La Fibra Humana
"Algunas veces sí, Winston; pero otras veces son cinco. Y otras, tres. Y en ocasiones son cuatro, cinco y tres a la vez." ("1984", George Orwell)
domingo, 11 de agosto de 2024
domingo, 14 de agosto de 2016
domingo, 10 de abril de 2016
Cuento de domingo a la noche
Los párpados me pesaban mucho. Eran como dos planchas de calamina calientes que me irritaban los ojos. Recordé ver el rostro de Keiko Fujimori en mi sueño iintermitente. Abría mis ojos de cuando en cuando y veía a través de la ventana del bus la melancólica vía solitaria de los domingos. Poca gente, resignada a esperar alguna reforma en este perro sufragio. Bajé en mi paradero y me encontré con el chofer que trabajaba en la empresa en la que chambeo. Le saludo y él me mira con recelo. Me reconoce con dificultad y al fin me saluda. Lo encontré un poco perturbado y molesto ya que hace unos instantes le habían robado su billetera en la avenida Primavera. No parece suficiente que Keiko nos vuelva a robar sino que el enemigo es de doble eje: de arriba y de abajo. ¿Como alterar esta realidad, este fenómeno? Pasamos por un bar y le invité un Jack Daniels para que se reponga. Le cuento acerca de mis ideas de revoluciones y de saqueo de regimenes antiguos. Llegué a contarle de los vericuetos de Don Quijote y Sancho Panza y su afrenta romántica contra el mundo "real". Pocos hemos entrado en la locura de la vieja alabarda y del viejo lanzón. Le relaté acerca del código de Hammurabi y del derecho romano pero no parecía entenderme. No importa, es lo de menos. Javier, el chofer, se tranquiliza y salimos del bar. Nos despedimos y le doy una propina para que regrese a su casa. Camino por la noche y veo un afiche de Keiko con ésa sonrisa de buda maldita. Miro mis pies mientras pienso que estamos en una sociedad enferma. "Donde se pasa el dedo en Lima, aparece la pus"-decía Gonzales Prada. Keiko va a ser una feudataria más.
domingo, 23 de agosto de 2015
Breve aroma a café
El crepúsculo enciende sus ventanas. La matiz me cuestiona las iris. Y yo dudo y me enternezco. Sé que aún no todo está definido. Acaricio las vísceras de las ideologías bajo mis indefinidos brazos. Las podré dejar caer como gotas de lluvia ante todos aquellos primates quiméricos. Caminan como persiguiendo sus palabras. Ya la suntuosidad del vapor seduce mis fosas nasales. Los colores empalidecen como si lo existente hubiese sido cuestionado. Negra vorágine de control temporal. Viles los segundos que rebanan esta comunicación líquida con el café. Presentaré una tórrida querella ante el Palacio de Justicia. Quizá devuelva la vida a los colores.
martes, 19 de mayo de 2015
No hay dinero
Cuarenta tres soles indicaba la cuenta que el mozo le pasó con cierto aire inquisidor. Probablemente, sospechaba de su recorrido turbulento por los demás restaurantes. Las arterias de sus ojos no osarían tolerar un "pero". Humberto tuvo que explicarle que había olvidado su billetera en su departamento y que él podría dejar empeñado algún objeto de valor. El mozo, sin dubitar, llamó a su compañero y lo tomaron por los brazos para llevarlo a la cocina. Una vez dentro, una decena de empleados se tropezaban, se apuraban, se desplazaban al ritmo de las cucarachas que también hacía su trabajo del día. Humberto al saber de antemano qué le esperaba, salió a toda marcha hacia las calles. Corría como una vicuña macho. Un grupo de mozos lo correteaba con ciertos utensilios en la mano. La superficie de un cuchillo para carnes resplandecía ante los rayos del sol. Humberto, dobló a la derecha, dobló a la izquierda, cruzó diagonalmente el parque y por fín pudo alcanzar a meterse en una bodega. Dicen que algunas coincidencias son crueles. El dueño de la bodega era el hermano del dueño del restaurant al que Humberto había hecho la misma jugada. Un diario que estaba por ahí, "El Trome", lo caracterizaba como "el pendejo de los restaurantes". César, el bodeguero, comparó ambos rostros y decidió retenerlo con una gaseosa Inka Kola. El vejete sacó un cuchillo Record y decidió hacerlo. Le incrustó el utensilio en la espalda. Cada centímetro que avanzaba era un in crescendo para el deleite de César. Son pocos, muy pocos los que vieron lamer el cuchillo al bodeguero mientras sonreía para sí.
sábado, 16 de mayo de 2015
Trabajar por el Perú
No quiero ser un peruano extranjero dentro de mi propio país.
No quiero afirmar categóricamente que el Perú está jodido. Jodidos están los peruanos que piensan así.
No quiero que el individuo peruano crea religiosamente que no hay nada ya por hacer.
No quiero observar a Lima como un continente lejano del Perú.
No quiero enterarme sobre la matanza entre peruanos mientras los grupos internacionales de poder se cagan de risa (de nosotros) en sus oficinas.
No quiero cruzarme con desmontes de basura desperdigadas sobre la urbe. Aquello indica la entropía de nuestras cabezas.
No quiero admitir que tenemos círculos de intelectualoides hipertróficos que babean por el extranjero mientras las papas queman en sus narices.
No quiero matanzas entre campesinos y policías por la lucha del valor de la tierra. Eyaculemos sobre el capital internacional con mayor inteligencia racional y emocional. Que el campesinado arequipeño discierna el discurso podrido de los lobos regionales y de los promineros.
No quiero ver niños bombardeados con entretenimiento esclavizante para que luego sean resondrados por madres ballenescas por no rendir eficazmente en las fermentadas escuelas.
No quiero seguir pensando dentro de una burbuja aislante mientras fuerzas ocultas nos follan por el trasero.
No quiero solidaridad.
Queremos compromiso individual Compromiso como los dedos de una mano para el manipuleo de las cosas.
Saquemonos la mierda a nosotros mismos, la revolución social no está en Lenin, Marx, Mao Tse Tung, Engels, Rawls entre otros sino en nosotros mismos. Recordemos, el cuento nos lo cuentan diferentes lobos de distintas maneras. ¡A pensar por cuenta propia se ha dicho! Derrumbemos la burguesía mental que yace en nosotros. ¿Cómo darse cuenta de que padecemos de burguesía mental? Cuando preferimos ver los chismes de la farándula y de la politiquismo sonsonete a voltear para saber que piensan los niños.
Degollemos nuestra ignorancia, decapitemos nuestra alienación, descuarticemos nuestra inasividad, nuestra anomia. ¡Carajo! ¡Qué viva nuestro país! (si, es cliché, ¡pero qué chucha!)
No quiero afirmar categóricamente que el Perú está jodido. Jodidos están los peruanos que piensan así.
No quiero que el individuo peruano crea religiosamente que no hay nada ya por hacer.
No quiero observar a Lima como un continente lejano del Perú.
No quiero enterarme sobre la matanza entre peruanos mientras los grupos internacionales de poder se cagan de risa (de nosotros) en sus oficinas.
No quiero cruzarme con desmontes de basura desperdigadas sobre la urbe. Aquello indica la entropía de nuestras cabezas.
No quiero admitir que tenemos círculos de intelectualoides hipertróficos que babean por el extranjero mientras las papas queman en sus narices.
No quiero matanzas entre campesinos y policías por la lucha del valor de la tierra. Eyaculemos sobre el capital internacional con mayor inteligencia racional y emocional. Que el campesinado arequipeño discierna el discurso podrido de los lobos regionales y de los promineros.
No quiero ver niños bombardeados con entretenimiento esclavizante para que luego sean resondrados por madres ballenescas por no rendir eficazmente en las fermentadas escuelas.
No quiero seguir pensando dentro de una burbuja aislante mientras fuerzas ocultas nos follan por el trasero.
No quiero solidaridad.
Queremos compromiso individual Compromiso como los dedos de una mano para el manipuleo de las cosas.
Saquemonos la mierda a nosotros mismos, la revolución social no está en Lenin, Marx, Mao Tse Tung, Engels, Rawls entre otros sino en nosotros mismos. Recordemos, el cuento nos lo cuentan diferentes lobos de distintas maneras. ¡A pensar por cuenta propia se ha dicho! Derrumbemos la burguesía mental que yace en nosotros. ¿Cómo darse cuenta de que padecemos de burguesía mental? Cuando preferimos ver los chismes de la farándula y de la politiquismo sonsonete a voltear para saber que piensan los niños.
Degollemos nuestra ignorancia, decapitemos nuestra alienación, descuarticemos nuestra inasividad, nuestra anomia. ¡Carajo! ¡Qué viva nuestro país! (si, es cliché, ¡pero qué chucha!)
domingo, 3 de mayo de 2015
Catalina
Hembra de ojos sinceros
grandes como puquiales
hermosos para hurgar
monopolio de la mirada
Hembra de lacio cabello
atrevido como un río
torrente para el sembrío
meandros solemnes.
Hembra de cuerpo sedoso
dulce como un verso
ajena para las estaciones
capturaste nuestro Intihuatana.
Hembra de frágil temple
brillabas como un rubí
abrazabas como un gorrión
fingías como una Catalina.
grandes como puquiales
hermosos para hurgar
monopolio de la mirada
Hembra de lacio cabello
atrevido como un río
torrente para el sembrío
meandros solemnes.
Hembra de cuerpo sedoso
dulce como un verso
ajena para las estaciones
capturaste nuestro Intihuatana.
Hembra de frágil temple
brillabas como un rubí
abrazabas como un gorrión
fingías como una Catalina.
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