Dedicado a la Feria de Libros
"Amazonas"
Dicen que leer es un acto honorable para las "buenas costumbres" de un país. ¡Ah! y para forjar seres humanos (para ellos, aún no somos seres humanos). Dicen: motiven la lectura a los niños y a los adolescentes para el bienestar de la sociedad. Ellos son el futuro de nuestro país suelen maullar. Solo así podremos vivir en un mundo más armónico (pían). En fin, todas las sentencias anteriores me parecen que lustran una pulsión de colonialismo eurocentrista o de pensamiento occidental. Hasta me duelen los ojos de leer tanta mercadotecnia sensibilista. ¡Necesito unas gotas para la deshidratación ocular!
¿Cómo se puede concebir que los países del primer mundo (los más leídos) hayan desatado los más catastróficos genocidios? ¿Alguien dijo Alemania? ¿O Francia? ¿Escuché Rusia? Las ideologías que han elaborado los más conspicuos intelectuales han sido o mal entendidas o deformadas en su defecto por ideologos revisionistas. Yo los llamo aves de rapiña. ¡Vamos! No podemos caer en la ingenuidad de que todos los miembros de un partido, un movimiento, una banda o un país persigan el mismo objetivo. Eso nunca ha sucedido. La individualidad no es más que un acto que se construye desde el plano social. Y es al plano social donde deberá dirigirse, caso contrario, degeneraría en misantropía o la mala fe existencial. Caso ilustre de Stalinistas, Franquistas, Peronistas, Fascistas, Nazistas y otros estridentes istas.
Volviendo a lo sustancial, ¿Para qué leer? ¿Leer para ser mejores personas? ¿Un niño puede ser mejor persona cuando por azar se cruce con libros sobre conquistas, colonización, tecnología y ciencia cuyas editoriales son el bebe gordo de un pensamiento occidental que sofoca pensamientos alternativos? Digo yo: Un libro escolar que los padres de familia no pueden pagar por su alto costo debido a que pertenece a una editorial transnacional, ¿no es un indicador de elitismo? Y lo peor de todo, pagar una alta suma de dinero para libros cuyas ideas suprimen el pensamiento autónomo. Llamenle latinoamericano o como mejor suene ¡Qué derroche de dinero! Y para llorar o matarse de risa: aquel libro va a ser vendido como artículo de segunda mano en ferias que pululan en el centro de nuestra metropolis.
Por todo ello, quiero aclarar que no quiero erosionar el valor de la lectura en sí misma. En todo caso, quiero desinflar el orgullo que siente todo acumulador de conocimientos, todo vertedero de romanticismos europeos, ilustraciones burguesas, tecnología americana, el elitismo rancio del buen lector. Leamos para otorgar, para ceder, para esculpir libros y producir pensamiento autónomo. Es momento de crear. Nuestro país y nuestro continente necesita más pensadores que dejen la academia elitista (universidades, librerías snob) para derramarse hacia los cántaros populares. No cebemos nuestros libros (de nuestra sangre) para ser bienes de lujo traducidos en n idiomas. Ordeñemos nuestro intelecto para salir de los multidimensionales problemas que nos atañen como peruanos.

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