viernes, 27 de febrero de 2015

Ad Libitum

...Mahler, Debussy, Ravel, Penderecki, Beethoven son combinaciones de letras para denominar seres trascendentes que han negado (o determinado) infinitas contingencias para significar solo una, la de cincelarse como robustos instrumentos de la música. Cada tecleo de Debussy transtorna sutilmente nuestro ritmo cardiaco para resignificar nuestra ingenua fisiología con aquellos Livres. Aquella diplomacia emocional que entrelazamos con la audición de una obra mientras nuestros tejidos yacen su masa en un tenue mueble a la par que nos conduce a una estratósfera catártica. Quizá un poemario de Heraud pierda el equilibrio de su centro gravitacional y choque con el suelo mientras irrumpa la agresividad del brass section de la 9na Sinfonía de Beethoven. O quizá la fotografía de ella salga de la pared de mi muro, como quien escapa de un asesinato de manera cautelosa, al son del Cuarteto para Piano en La Menor de Mahler. Y yo no sé...quizá..., quizá lo sepa este petit haut de anisado.

Au revoir...

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